Si bien es
cierto que para visitar el Ecuador no es necesario presentar ningún
certificado de vacunación, usted, por prevención, podría vacunarse
-consultando con su médico- contra la difteria, el tétano, la
fiebre tifoidea, la fiebre amarilla, la polio o la hepatitis A.
La enfermedad
que afecta con mayor frecuencia a los viajeros es la diarrea leve.
Para escabullirse de este fastidioso mal, se pueden tomar algunas
precauciones:
- Sólo beba
agua hervida o envasada. Evite consumirla directamente del grifo.
- No consuma
verduras crudas y productos lácteos, como queso, yogurt y leche,
además de hielo o helados de dudosa procedencia, porque podrían
estar hechos con agua de grifo.
- Lávese
las manos antes de ingerir sus alimentos. En caso de ser víctima
de esta enfermedad se recomienda beber muchos líquidos con sales
rehidratantes y guardar reposo. De considerarlo necesario, acuda
al centro médico más cercano.
Otro mal recurrente
en las ciudades de la sierra ecuatoriana es el llamado mal de
altura o soroche, consecuencia de la baja presión atmosférica,
que suele presentarse con dolores de cabeza, náuseas y una disminución
de la presión arterial. Si bien no existe una forma infalible
para evitarlo, el visitante puede seguir los siguientes consejos:
- Durante
las primeras 24 horas, no realice caminatas largas, tampoco
cargue maletas ni mochilas pesadas.
- No se canse
demasiado el primer día. Guarde reposo y prescinda de las comidas
pesadas y el alcohol, porque el proceso de digestión es más
largo en las ciudades de altura.
Los fuertes
rayos del sol ecuatorial -que caen verticalmente sobre el viajero-
pueden ser otro factor de riesgo para la salud de los turistas.
Un sombrero
de ala ancha, gafas oscuras, una crema de protección solar y la
precaución de no exponerse demasiado a los inclementes rayos,
son suficientes para librarse de la insolación y las quemaduras.