En la mitad
del mundo se encuentra el país andino de menor extensión territorial:
Ecuador, un lugar de extraordinarios contrastes, donde el verdor
ilimitado de la selva es tan sorprendente como la nieve perpetua
que corona la cordillera o la tibieza del mar que arrulla la costa.
La República
del Ecuador -cuyo nombre deriva de la línea ecuatorial que recorre
su parte central - tiene una extensión de 270 670 kilómetros cuadrados
y está ubicado en la costa noroeste de América del Sur, entre
las latitudes 1° 27' norte y 5° sur. Actualmente, su población
supera los 11 millones de habitantes.
Los majestuosos
picos de la cordillera de los Andes dividen al país en tres regiones:
la llanura costera, las montañas andinas (sierra) y la selva amazónica
(oriente). Las Islas Galápagos, un archipiélago volcánico en el
que existen una gran variedad de aves y animales, son consideradas
como la cuarta región.
Debido a esta
división geográfica el clima difiere considerablemente en cada
zona. En la costa, el periodo de lluvias se inicia en junio y
termina en noviembre, mientras que en la sierra comienza en diciembre
y culmina en mayo. La situación es distinta en el oriente, donde
las precipitaciones pluviales son frecuentes durante todo el año.
Pero, más
allá de los vaivenes climatológicos, de los aguaceros de la selva,
del frío torturador de la altura, el encanto del Ecuador está
en su gente, en su historia, en sus parques y reservas nacionales,
en sus ciudades pletóricas de pasado, como Quito -la acogedora
capital del país- y Cuenca -una joya de la arquitectura colonial-
o en la modernidad de Guayaquil, el corazón industrial y económico
de esta nación, ubicada en la mitad del mundo.