Siempre habrá
un lugar en donde quedarse. Un cómodo hotel de cinco estrellas,
una modesta hostería en un pueblo alejado o un campamento con
vista a las estrellas. La oferta hotelera ecuatoriana se acomoda
a todos los presupuestos y es capaz de satisfacer al viajero acostumbrado
a los lujos y al aventurero que recorre el mundo con su mochila
en ristre.
En las principales
ciudades del país, como Quito, Guayaquil y Cuenca, existen hoteles
modernos que ofrecen todas las comodidades. Lo mismo ocurre en
los centros turísticos de Esmeraldas y Santa Elena (costa) y en
algunos campamentos de la región oriental (selva).
En los meses
de mayor afluencia de turistas (diciembre y enero en la costa,
de junio a setiembre en la sierra y Galápagos), es recomendable
reservar las habitaciones con anticipación, para evitar cualquier
contratiempo.
Usted debe
tener en cuenta que en la mayoría de hoteles y hosterías se incluye
en la tarifa un 22 por ciento adicional por concepto de servicios
y tasas.