El Otavalo actual es producto de una mezcla de tradiciones, ocurrida tras la llegada de los conquistadores españoles al continente. Como resultado la ciudad muestra orgullosa algunas joyas arquitectónicas que bien valen la pena visitar, no sólo por ser parte de la historia sino por su belleza.
Entre los mejores ejemplos se encuentra la Iglesia El Jordán, la Iglesia de San Francisco y el Santuario de San Luis, cada uno de los cuales alberga una importante colección de arte religioso. Además, para completar el recorrido puede ingresar a los conventos y conocer un poco más acerca de la antigua vida monacal, así como los diferentes ambientes que presentan una hermosa arquitectura clásica colonial.
Otavalo ocupa también un lugar importante en el campo de la arqueología, en los alrededores han sido descubiertos vestigios de varias culturas precolombinas de gran importancia en la región. En la ciudad podrá visitar colecciones privadas (previa cita) y públicas que lo ayudaran a acercarse al legado cultural de estos pueblos.
Entre las colecciones privadas que son recomendables visitar esta la del Profesor Vásquez Fuller, un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a la arqueología y cuyo trabajo ha sido de gran ayuda en la investigación de la historia del Pueblo de Otavalo, y la colección del Profesor Víctor Alejandro Jaramillo también con interesantes piezas históricas. Asimismo, no olvide darse una vuelta por el Instituto Otavaleño de Antropología, el cual conserva piezas del Pueblo de los Otavalos, rescatadas durante los trabajos arqueológicos en la zona. El Instituto cuenta, además, con la biblioteca más importante en temas de arqueología, sociología y realidad rural.
Pero, sin duda alguna, la mayoría de turistas son atraídos a Otavalo por la famosa Feria Sabatina en la Plaza de los Ponchos, aunque el número de comerciantes y de público aumenta los fines de semana, la feria permanece abierta durante todos los días. Esta feria artesanal, la más grande de Latinoamérica, es una conjunción de tradiciones artesanales, allí encontrará pinturas de Tigua, tapices de los Salasacas, tallados de San Antonio de Ibarra, artículos de cuero de Cotacachi y artesanías de los Saraguros y de los kichwa del oriente.
Y por supuesto, no podían faltar las artesanías de Otavalo, una tradición que con el tiempo ha ido aumentando la variedad de materias primas y mejorando la calidad, pero que ha conservado la esencia que la hiciera famosa y que transmite el pensamiento y la cosmovisión de los otavaleños.
Cuando se encuentre en este gran centro artesanal recuerde hacer uso de sus habilidades de "regateador" (negociador), muchas veces obtendrá precios con un 20 o 30% menos del valor original, lo que le permitirá poder comprar muchos mas productos.