En las ciudades
principales de la región oriental (Tena, Francisco de Orellana
y Tulcán) hay un puñado de restaurantes; eso
sí, la carta no es muy variada y el viajero podrá darse cuenta
que "escasean" los platillos de la comida internacional. Por lo
tanto, si usted es de aquellos que prefiere lo conocido, en estas
tierras no tendrá más remedio que experimentar nuevos sabores.
La situación
varía un poco en los campamentos (lodges). En la mayoría de ellos
se prepara el mismo potaje para todos los huéspedes. Al no tener
posibilidad de elección, sólo le quedará confiar en la inspiración
del cocinero.
Pero no se
preocupe, los administradores de los albergues han instruido a
sus cocineros nativos para que descarten del menú -salvo petición
expresa de un turista audaz- los platillos a base de monos, tapires
u otras especies de la selva. Sin embargo, hay ingredientes típicos
como el plátano (asado o frito), los palmitos, la chonta, la yuca,
que no han sido "proscritos" de las comidas diarias.