Hay tanto
por hacer en el Oriente, que da la impresión
que las horas pasaran con excesiva premura,
porque en este rincón del planeta hasta el sencillo hecho de admirar
las coposas nubes, el recodo de un río o el tono encendido de
una mariposa, se convierte en algo inolvidable, único y excepcional.
Caminatas
y travesías por los ríos permiten conocer la flora y fauna de
la selva, escuchar de cerca el improvisado "concierto" de los
seres que se ocultan en el espeso verdor o quedarse estático ante
los amenazantes ojos rojizos de unos caimanes que pululan entre
las canoas.
Existen múltiples
opciones para conocer la selva. Las ciudades de Tena (capital
de la provincia del Napo), Lago Agrio (capital de la provincia
de Sucumbios) y Francisco de Orellana -El Coca- (capital de la
provincial de Orellana), son las principales puertas de entrada
a esta región de sorprendentes aventuras.