Como en toda
gran ciudad, las distancias suelen ser bastante largas, por lo
que la alternativa de movilizarse frecuentemente en taxi es usual,
más aún si se tiene en cuenta que el costo del servicio no es
demasiado oneroso.
En Guayaquil,
los taxistas prefieren obviar el uso de los taxímetros, por lo
que se ha hecho costumbre pactar la tarifa antes de subir a la
unidad. Para evitar ser timado, consulte con alguna persona de
confianza respecto a los montos aproximados que cobran los conductores,
de acuerdo a las distancias.
Pero si usted
no desea estar de taxi en taxi, puede optar por alquilar un vehículo
o contratar los servicios de las agencias de viajes, que ofrecen
diferentes posibilidades para recorrer la ciudad y de navegación
por el río Guayas.
Para conocer
las ciudades y pueblos vecinos, lo más recomendable es que se
una a las excursiones que organizan las agencias de viaje. Caso
contrario, puede alquilar un taxi por horas o movilizarse en las
unidades de transporte público, lo que podría
ser un poco engorroso.