Quizás la mejor forma de conocer el centro urbano de Cuenca
sea la de caminar por sus calles. Claro, no hay que andar demasiado
rápido, caso contrario, se podrían sentir los fastidiosos efectos
de la altura, especialmente, en los primeros días de la visita.
Si el caminar en exceso no está dentro de sus planes, las unidades
de transporte urbano serán su "salvación". Los taxis -que no cuentan
con taxímetros- cobran tarifas bastante reducidas, que son acordadas
antes de subir al vehículo; además, los ómnibus que circulan por
la ciudad son bastante seguros, pero hay que estar atento a las
rutas que cubren, de esta forma evitará lamentables errores.
Para conocer las ciudades y pueblos vecinos, lo más recomendable
es que se una a las excursiones que organizan las agencias de
viaje. Caso contrario, puede alquilar un taxi por horas o movilizarse
en las unidades de transporte público, lo que podría ser un poco
engorroso.