por
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
![]() |
| Tours en Ecuador | Información Util de Ecuador | Naturaleza en Ecuador |
| Líneas Gratuitas: USA: 1-888-317-3383 | |
|
Línea Local:
Horario de Atención: Lunes a Viernes: 9 am - 6 pm GMT - 5 horas | |
ARTICULOS DE ECUADOREn las ciudades modernas casi todos están familiarizados con los supermercados, donde sin mediar palabra uno escoge lo que quiere comprar, paga y se va. En oposición, en los mercados indígenas, la gente se saluda, conversa, y hasta "regatea" o pide una rebaja para obtener una mercancía a un precio más barato. Antes de la llegada de los españoles los pueblos andinos tenían la costumbre de intercambiar sus productos. Si alguien obtenía una cosecha abundante de tubérculos o frutos, intercambiaba su producción por vasijas, alforjas o sombreros. En esos tiempos no existía la moneda, pero sí la necesidad de intercambiar lo que a unos les sobraba y faltaba a otros. Así nacieron los mercados indígenas. Desde entonces, la costumbre se ha mantenido intacta en los pueblos alejados de las principales ciudades del Ecuador. Visitar los mercados indígenas es conocer la identidad de los pueblos. La tradición se mantiene viva, hombres y mujeres negocian, transan y regatean; otros conversan, narran historias, hablan de las lluvias, de la tierra o del becerro perdido. La feria es
un hervidero de gente, una confusión de voces, un mosaico
de coloridos productos. Es sábado en la mañana. Mujeres con blusas bordadas, faldas negras tejidas a manos y un chal que cubre sus hombros, ofrecen una gran variedad de objetos artesanales en el mercado de Otavalo (provincia de Imbabura): un estrecho laberinto de puestos donde se exhiben mantas, tapices y murales de lana con motivos andinos, entre otros productos. El mercado, que se ubica en la plaza El Poncho, es una gran atracción para los turistas de diversas partes del mundo, quienes se quedan anonadados al observar la calidad de las blusas, faldas y vestidos, confeccionados por las diestras manos de las costureras de Otavalo. Como los comerciantes y compradores se quedan todo el día, en uno de los extremos de la plaza se preparan aromáticos y tentadores potajes. Después de un buen negocio o una excelente compra, no hay nada mejor que una comida opípara y contundente. Pero Otavalo no es la única población ecuatoriana que se viste de agitación y bullicio los días de feria. Por ejemplo, en Riobamba (capital de la provincia de Chimborazo), es célebre el mercado indígena de la Plaza de la Concepción, donde se puede encontrar desde sombreros y cinturones de corte tradicional hasta deslumbrantes y antiquísimas joyas. El mercado es como una inmensa caja de sorpresas... porque en una de las esquinas, las "remendadoras" no dejan descansar los pedales de sus viejas pero invencibles máquinas de coser, en un titánico combate contra los indiscretos y, en algunos casos, reveladores agujeros de un gastado pantalón o del saco heredado del abuelo. Eso no es
todo. En la Plaza Dávalos las mujeres de la comunidad de
Cabuya -siguiendo una tradición que se remonta a la época
colonial-, hilan la fibra que se extrae de un cactus llamado agave
americano, para convertirla en cuerdas, suelas de alpargatas y
sacos de hortalizas. No hay carretera ni pista asfaltada, pero eso parece no importarle a los "comerciantes" del pueblo de Guamote (a 51 kilómetros de Riobamba), quienes todos los martes no dudan en "abrir camino" acompañados de sus fieles e infatigables cabalgaduras, hasta llegar al lugar donde se desarrolla la acostumbrada feria de los martes. Montados en briosos o famélicos caballos y halando un séquito de llamas cargadas de productos agrícolas, los campesinos llegan a Guamote para vender o intercambiar los productos extraídos de la Pachamama o Madre Tierra; además, en la feria, se pueden adquirir unos espléndidos sombreros blancos (Panamá) hechos a mano. A caballo o en rechinantes automóviles, los indígenas ecuatorianos se dan maña para llegar a las ferias... y en Ambato (capital de la provincia de Tungurahua) se ofertan ponchos, mantas, chales de ikat (paño), cinturones, abalorios y blusas de encaje; y los jueves la calle Mariscal La Mar de Cuenca (provincia de Azuay) es invadida por alegres artesanos y agricultores. La influencia de los mercados indígenas se siente hasta en Quito, la capital del país, porque en los alrededores de la iglesia de San Francisco o en la calle Sucre, se encuentran los improvisados quioscos de los comerciantes oriundos del campo. Ya sea por
necesidad o tradición, los mercados indígenas continúan
subsistiendo en los países andinos. Cuanto más lejos
de las urbes, encontrará un auténtico mercado, donde
la lengua nativa convierte en secretos las transacciones comerciales.
¿Se anima a recorrerlos? |
|
||||||||||||
Nuestras Oficinas | Créditos del Site| Términos y Condiciones | Contactar Webmasters Recursos Actualización:
©ENJOY CORPORATION S.A.
Derechos Reservados.
|
|